Birthe Lejeune, una vida entregada al servicio de los más vulnerables. - Jérôme Lejeune
4601
post-template-default,single,single-post,postid-4601,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1200,qode-theme-ver-17.2,qode-theme-bridge,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-6.0.5,vc_responsive

Birthe Lejeune, una vida entregada al servicio de los más vulnerables.

El pasado 6 de mayo fallecía en París Mme. Birthe Lejeune, viuda del prestigioso médico Jérôme Lejeune y gran impulsora de la Fundación Jérôme Lejeune, presente en Francia, España, Estados Unidos y Argentina. Hoy, desde la Fundación le ofrecemos un sentido homenaje que se puede visualizar aquí: https://www.youtube.com/watch?v=Shz2iR5ifjo&feature=youtu.be

En la Fundación hemos recibido incontables testimonios de agradecimiento y reconocimiento hacia esta gran mujer. Desde estas líneas, queremos agradecer las condolencias recibidas. Nos conforta y consuela recibir vuestro apoyo en estos difíciles momentos en los que sentimos la orfandad y el vacío que deja tras de sí, a pesar de saber que seguirá muy presente entre nosotros, no solo en el recuerdo sino sobre todo a través del legado conjunto que dejaron ella y su marido, la triple misión de nuestra Fundación: cuidar, investigar, defender.

En palabras del presidente de la Fundación Jérôme Lejeune, Jean Marie Le Méné, “ella ha sido el alma, el cimiento y la historia de la Fundación”. Thierry de la Villéjegu, director general, añade: “el  legado que Mme. Lejeune deja tiene un valor incalculable. Como herederos suyos custodiaremos esta herencia y responderemos a la misión que nos transmite”.

Mónica López Barahona, presidenta de la Delegación española de la Fundación Jérôme Lejeune, agradece la inmensa suerte de conocer a Mme. Lejeune desde 1999, en la Academia Pontificia por la Vida. A pesar de los años que nos separan ambas nos hemos considerado buenas amigas. Hemos compartido la admiración por Jérôme Lejeune y  el amor al trabajo. La defensa de la vida del más débil, el reconocimiento de la importancia de la investigación son cuestiones por las que hemos luchado cada una desde los lugares en los que nos ha tocado trabajar. Destaco de ella su sencillez, su sonrisa permanente, su paciencia, su fidelidad, su energía… tantas virtudes en una mujer pequeña por fuera, pero con un corazón gigante que siempre estuvo abierto a todos. ¡Gracias por tantas cosas que he aprendido de ti y por abrirme tantas veces las puertas de tu casa, de tu vida, de tu intimidad y a través de ellas acercarme y vincularme a la figura de Lejeune y de su obra!”.

A la muerte de su marido, Birthe tomó el testigo del combate iniciado por el profesor Jérôme Lejeune a favor de la vida, especialmente la de los más vulnerables. Fiel a este espíritu, Mme. Lejeune luchó hasta el último momento por  las personas con discapacidad intelectual y, particularmente, trisomía genética del par 21.

Compartimos con vosotros un retrato de su personalidad, realizado a partir de los testimonios recibidos, para que aquellos que no la conocisteis podáis conocerla. Con su testimonio, se comprueba que el camino de la coherencia y el compromiso es posible, aún en los tiempos actuales en los que no se encuentran muchos referentes.

Quienes conocieron a Mme. Lejeune la describen como una mujer llena de vitalidad, energía y dinamismo, muy positiva. Sabía transmitir la alegría profunda de la vida, a través de su sonrisa y la luz de una mirada intensa que traslucía bondad e inteligencia.

Eligió olvidarse de sí misma en su doble condición de esposa y madre. Se dedicó a la causa de su marido, con la que se sentía plenamente identificada. De esta entrega a los demás, también hemos recibido testimonios, especialmente conmovedores, de familias de personas con  síndrome de Down a las que siempre acompañó y dio apoyo.

Mujer pragmática, pegada a la realidad. Dotada de un gran sentido común  y una memoria prodigiosa. De notable independencia y elegante discreción. Su franqueza al hablar no le hacía perder la delicadeza. Sus amigos, para quienes siempre tuvo abierta la puerta de su casa, resaltan su  hospitalidad; y quienes estuvieron cerca de ella destacan su generosidad, en contraposición con su personal austeridad y sobriedad.

Fue un ejemplo de perseverancia y voluntad. Resuelta y valiente, permaneció fiel a su compromiso a favor de la vida luchando a contra corriente sin desfallecer, dedicando horas de trabajo y esfuerzo en la Fundación hasta sus últimos momentos.

Desde la Delegación de la Fundación en España damos fe de esta entrega total y agradecemos mucho que nos haya acompañado siempre en nuestros principales eventos; particularmente, el esfuerzo que realizó recientemente para asistir a la presentación del libro Jérôme Lejeune: amar, luchar, curar, de José Javier Esparza, a pesar de las pocas horas de sueño por  los intempestivos horarios de vuelos a los que tuvo que adaptarse por razones de trabajo ¡con 92 años!

La echaremos de menos. Descanse en paz.

 

Imagen tomada en el jardín de la casa de campo de la familia Lejeune en la visita del Consejo asesor de la Fundación Jérôme Lejeune en España, en mayo de 2019.



Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial