Embriones con síndrome de Down: las primeras víctimas del transhumanismo - Jérôme Lejeune
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Embriones con síndrome de Down: las primeras víctimas del transhumanismo

Embriones con síndrome de Down: las primeras víctimas del transhumanismo

Durante los últimos meses se ha debatido en Francia la denominada Ley de Bioética, que regula algunas de las cuestiones que atañen a la bioética y al cuidado de la vida humana, en especial la más vulnerable. Entre los temas abordados, el presidente de la Fundación Jérôme Lejeune, Jean Marie Le Méné, ha denunciado el nuevo sistema de detección precoz de la trisomía 21 y cómo éste favorece la eliminación sistemática de los bebés con Síndrome de Down, una nueva forma de eugenesia. En un reciente artículo publicado en la revista Aleteia (que se puede consultar aquí), el presidente de nuestra Fundación, quien desde hace años escribe sobre las primeras víctimas del transhumanismo, denuncia el gravísimo ataque que éstos padecerán ante la introducción del Test de Detección Precoz No Invasivo del embarazo (DPNI) en Francia.

El principal argumento utilizado por los defensores de este test, es que su uso reduce los riesgos que conllevan otras pruebas invasivas tales como la amniocentesis. Prácticamente “la casi totalidad de los bebés diagnosticados con Síndrome de Down son abortados”, denuncia Le Mené. El diagnóstico prenatal precoz lleva a cumplimiento las políticas eugenistas que tienen como fin la eliminación sistemática de estas personas, y presentan este nuevo test como algo más confortable y económico, cuando en realidad solo es un sistema lucrativo para los fabricantes del mismo test.

A partir de ahora, la detección precoz mediante una prueba de sangre materna será reembolsada por la Seguridad Social francesa. El sistema previo prevé una detección en la semana catorce, fiable en el 85% de los casos, mientras que esta nueva técnica permitirá una detección fiable en un 99% de los casos. Dicho método se presenta como un progreso cuando en realidad supondrá la eliminación del 96% de los casos, sostiene Le Méné. Esta eugenesia masiva de las personas con discapacidad intelectual con base genética supone una violencia no conocida hasta ahora. Sólo un 4% de las personas con trisomía sobrevivirá, es una masacre de inocentes. El transhumanismo, que plantea la mejora de la especie humana a nivel genético y psíquico, pero no solo, incluye entre los medios para conseguir este fin la eliminación de las personas con alguna patología o alteración genética, por considerar “que sufrirán” y que supondrán “un gasto innecesario”. Desde la lógica utilitarista, la persona, independientemente de su condición o enfermedad, no posee un valor intrínseco y dignidad, y debe ser eliminada previamente a su nacimiento.

Por contrario, la Fundación Jérôme Lejeune ofrece atención médica especializada a estos pacientes y atiende a más de 10.000 personas, 500 de ellos remitidos por hospitales públicos, con financiación exclusivamente mediante ayudas privadas. “Qué se puede esperar de un Estado que mantiene esta actitud con los más vulnerables”, denuncia Le Méné.



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