El Papa Francisco reconoce a Jérôme Lejeune - Jérôme Lejeune
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El Papa Francisco reconoce a Jérôme Lejeune

El Papa Francisco reconoce a Jérôme Lejeune

El Papa Francisco remite una carta al Presidente de la Pontificia Academia para la Vida con ocasión del XXVº aniversario de su fundación, donde reconoce la labor del profesor Jérôme Lejeune.

Con ocasión del XXVº aniversario de la institución de la Pontificia Academia para la Vida, de la cual el Profesor Jérôme Lejeune fue primer presidente vitalicio nombrado por San Juan Pablo II, el Santo Padre ha remitido el 6 de enero de 2019, una carta al actual Presidente de la Academia titulada Humana Communitas. En ella, el Papa Francisco recuerda algunos puntos fundamentales de la misión de la Academia.

Para la Fundación Jérôme Lejeune ha sido una alegría descubrir cómo Francisco menciona en sus primeros párrafos “al siervo de Dios y gran científico Jérôme Lejeune. Este último, claramente convencido de la profundidad y rapidez de los cambios que se producen en el ámbito biomédico, consideró oportuno sostener un compromiso más estructurado y orgánico en este frente. De este modo, la Academia ha podido desarrollar iniciativas de estudio, formación e información para que quede de manifiesto que la ciencia y la técnica, puestas al servicio de la persona humana y de sus derechos fundamentales, contribuyen al bien integral del hombre y a la realización del proyecto divino de la salvación (cf. Gaudium et spes, 35)”, así reza Humana Communitas en su punto primero.

La Academia Pontificia para la Vida fue querida por San Juan Pablo II en 1994, quien mantenía una relación de amistad con el profesor Jérôme Lejeune, y quien le manifestó su preocupación por las implicaciones éticas de las intervenciones técnico-científicas sobre la vida humana.

En la carta se recuerda la urgencia del estudio ético y antropológico de los desafíos científicos contemporáneos. Todo ello desde el reconocimiento del valor y la dignidad de la vida humana desde su concepción, de la diferencia entre el varón y mujer, creados a imagen y semejanza de Dios, y de la importancia de promover una cultura de la vida en defensa de los más vulnerables y de toda la Creación querida por Dios. “Somos plenamente conscientes de que el umbral del respeto fundamental de la vida humana está siendo transgredido hoy en día de manera brutal […]. Ojalá la Academia para la Vida sea un lugar lleno de valentía de esta interacción y diálogo al servicio del bien de todos”, recoge Humana communitas en su número 11.

“Otro frente en el que hay que profundizar la reflexión es el de las nuevas tecnologías hoy definidas como emergentes y convergentes. […] También el cuerpo humano es susceptible de intervenciones tales que pueden modificar no solo sus funciones y prestaciones, sino también sus modos de relación, a nivel personal y social, exponiéndolo cada vez más a la lógica del mercado. Ante todo, es necesario comprender los cambios profundos que se anuncian en estas nuevas fronteras, con el fin de identificar cómo orientarlas hacia el servicio de la persona humana, respetando y promoviendo su dignidad intrínseca”, continúa la carta en su número 12.

Conscientes de esta preocupación, y para dar continuidad a la tarea iniciada por el Profesor Lejeune, la Fundación Jérôme Lejeune continúa la labor iniciada por el profesor Lejeune, ofreciendo atención médica a las personas con discapacidad intelectual con base genética, al tiempo que promueve y desarrolla proyectos de investigación para mejorar sus condiciones de vida y salud y acciones en defensa de toda vida humana, en cualquiera de sus momentos de desarrollo.

 

 



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